Una vez más, fuera de la monotonía
- Quinto "B"
- 21 jul 2019
- 4 Min. de lectura
Por: Vanessa Achig
Los minutos pasaban lentamente, a decir verdad, recién había empezado la clase. Todo el salón estaba en silencio. Era mi primera clase con la profesora Patricia. Tenía su fama, no era una profesora cualquiera, para algunos estudiantes era una leyenda en la universidad. Si, fue mi primera clase con ella en la semana de talleres.
De pronto, el sonido de unos zapatos en los pasillos, sin verlos me imaginé que serían de color negro. La puerta se abrió. Lo primero que vi fueron sus zapatos, había acertado, sus pantalones eran azules y llevaba una chaqueta negra. Era de mediana estatura y su cabello era de color castaño llegaba hasta sus hombros. El salón entero se congelo. “Buenos días, soy Patricia, su profesora por esta semana en el taller Chamanismo y Cosmovisión Andina. Bienvenidos”, dijo. Los leves murmullos de respuesta al saludo hicieron romper el hielo, que a mi parecer, era un iceberg.
Nos explicó sobre el concepto de Cosmovisión, un tema realmente interesante. No se escuchaba ningún respiro. Compañeros de años superiores e inferiores, nos habían advertido que “A la profesora le gustaba la interacción con sus estudiantes”. Me parecía lo ideal. De pronto y sin darme tiempo de reaccionar, ella me señaló. “Tú”, me dijo “¿Qué entiendes por cosmovisión?”.
Solo recuerdo que balbucee palabras que no pude escuchar. La comisura de los labios de la profesora formaron algo muy parecido a una sonrisa, sin llegar a serlo. Mi respuesta estaba bien. Y la profesora Patricia fue a buscar a su próxima víctima; su excusa era saber el motivo por el cual estábamos en su taller. Y uno por uno expreso sus argumentos. Ya en confianza y después de unos treinta largos minutos de conocernos, planificamos junto a la profe lo que haríamos durante toda la semana. Propuso una salida de campo para fortalecer los conocimientos. Advirtió que su taller tenía como objetivo despejar la mente, era lo ideal, después de una larga semana de exámenes. Los minutos pasaron, la clase parecía normal y solo faltaba dos horas para terminar. Fue entonces que toda la tensión y nerviosismo desapareció. La primera clase fue emocionante.
Al día siguiente, nuestro encuentro fue en el Museo etnográfico en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Visitamos la sección Chamanismo y Cosmovisión Andina, la misma que está a cargo la profesora Patricia Noriega. El lugar era pequeño, con luces opacas para ambientar el sitio, pero con varias pantallas en las cuales se reproducían videos e imágenes del tema.
Con pequeñas explicaciones pero muy precisas, anécdotas, videos, audios, imágenes e incluso la presentación de un holograma hicieron parte del creativo recorrido. Nos sentamos a un rincón, en unas colchonetas azules, muy cómodas parecía que estaban hechas de esponja precisas para escuchar un sin número de anécdotas por parte de la profe Patricia. Ya en confianza, en el segundo día surgieron varias interrogantes hacia la profe una de ellas ¿Tuvo un acercamiento paranormal? Sin pensarlo dos veces respondió. –Si, efectivamente desde pequeña veía por la noche a seres que no pertenecían a este mundo, mi madre no me creía como era de esperarse, dijo entre risas. Me llevaron hacer varias limpias con plantas sagradas y un sin número de cosas, no entendía el por qué, ni como pero poco a poco funcionaba. Viaje muchas veces al Oriente y conocí a un chamán: Fernando Taco; Taita de cariño. Quien me explico lo que pasaba con este don que tenía. Decidí que no quería esto en mi vida, así que le pedí que me quitara este poder. Este acercamiento con plantas sagradas, el respeto por la naturaleza sumada a la experiencia antes mencionada hicieron que cambiara mi forma de pensar, incluso mi tesis de grado hice sobre este tema que me gusto lo que llamamos ahora cosmovisión andina: diferentes formas de entender el mundo. Antes y durante de la anécdota todos nos quedamos impactados, sin sonar paranoica, todos evitaban parpadear. Estábamos impactados por tal historia.
Casi el final…
Para el día jueves, teníamos planificado otra salida de campo, pero esta vez al Balneario “El Tingo” para tener un acercamiento con las previas explicaciones de la profe. Recuerdo que en clases destaca la importancia de los cuatro elementos fundamentales para los pueblos indígenas: fuego, aire, tierra y agua. Entonces el objetivo de ir al Balneario era precisamente entender como era establecer una conexión con el agua. Después de tres horas en el agua intentando hacer ejercicios de purificación de nuestro cuerpo con este elemento. Decidimos almorzar un plato de tortillas con hornado acompañado de unas frías cervezas para culminar ese día.
Para culminar el taller no podía faltar una mesa compartida entre todos los compañeros, llena de anécdotas, mucha comida y por supuesto risas. Y antes de la cruel despedida incitamos a nuestra profe Patricia a que el próximo semestre abra un nuevo taller Chamanismo Cosmovisión Andina II, sin duda la experiencia fue increíble. Conocer otra forma de vida y pensamiento, fue enriquecedor. Además que este taller salió de los parámetros establecidos y repetitivos que nos proporciona la facultad. Sin duda valió la pena hace la fila durante 4 horas una semana atrás.
Commentaires