Trotando hacia un posible futuro.
- Quinto "B"
- 2 ago 2019
- 4 Min. de lectura
Realizado por: Jhonny Xavier Sangacha Sangacha
A las 5 de la mañana se levanta Andrés Valenzuela un joven de 21 años de la provincia de Latacunga que aspira entrar a la escuela de la policía. Para asegurar su futuro tanto para él como para su familia. Vive solo en su casa en la ciudad de Quito porque decidió independizarse a la edad de los 18 años. Ha dejado su trabajo como mecánico hasta realizar su objetivo.
Son las 6:00 am y Andrés sale de su hogar, “Este frio me recuerda a mi hogar” menciona mientras camina a tomar el bus que lo llevará a la escuela de preparación física y mental "Special Force". En ese lugar se prepara para estar apto y entrar a la escuela de policía que tanto anhela. El bus ha llegado y tomara al menos unos 45 minutos de viaje para llegar a su destino. Por ahora solo decide abrigarse porque la mañana es fría y el bus se encuentra helado por dentro.
Cuando Andrés por fin llega, un grupo de 45 jóvenes con la misma aspiración que él están esperando que inicien las clases. Entre este grupo se encuentran Joel Cepeda de 24 años que decidió entrar a la Escuela De Policía Nacional y junto a Xavier Sandoval de 24 años quien decidió entrar a la Escuela Militar Esmil porque desde muy joven soñaba con ser militar.
Andrés junto a Joel y Xavier que son los mejores amigos o como ellos se dicen entre sí "somos bodis". Ellos junto a los demás aspirantes esperan el momento de que la escuela abran sus puertas.
Justo a las 7:00 am en un auto plateado de color gris llega el Sargento Carrillo que afirma ser excombatiente de la guerra del Cenepa. Y con una voz firme saluda a sus reclutas, esa es la forma de cómo se dirige a sus estudiantes, en la cual los jóvenes formar una fila para saludar a su sargento con un estilo militar.
El sargento habré las puertas de la escuela y todos los jóvenes entran a dejar sus cosas para luego salir a formarse. Entre los jóvenes el sargento elige a un comandante para que dirija al grupo a realizar un pequeño calentamiento físico en un parque que se encuentra detrás de la escuela.
Luego del calentamiento, 8H00 am, regresan para recibir clases que dura sólo una hora. A las 9 de la mañana terminando las clases los jóvenes se alistan para realizar un trote. Desde la base hasta el Panecillo, uno de los centros turísticos de Quito, para fortalecer sus piernas y ritmo cardíaco afirma el sargento Carrillo. Andrés junto a sus amigos parten iguales, pero en el trascurso del viaje se van separando pues Andrés tiene más resistencia que sus amigos. Él se ha preparado por más tiempo.
Es una mañana muy soleada y el calor agota a los jóvenes haciendo que paren a beber agua y tomar aire. Pero no pueden descansar lo suficiente de su cansancio pues el sargento se encuentra trotando con ellos para vigilar que los jóvenes realmente se esfuercen, pues ese es su trabajo y su hobby.
Todos logran llegar a la meta muy cansados y agotados, otros sufren de pequeños calambres en sus piernas. Y entre risas y bromas algunos de los jóvenes mencionan, de una forma que puede resultar machista, que "esta vida es sólo para hombres". El sargento es el último en llegar y no pasa mucho tiempo para que ordene a los reclutas a realizar flexiones de pecho, abdominales, todo tipo de ejercicio físicos. Pues el objetivo es cansarlos hasta no poder.
Ya son las 12:46 y el sargento decide terminar esta clase. Los jóvenes se regresan nuevamente a la base o escuela, pero esta vez caminando con más tranquilidad. Y de ahí parten a sus casas o se quedan ahí para descansar y a listearse para las clases académicas que comenzarán a las 3:00 pm.
Andrés decide quedarse puesto que vive Guajaló y está muy lejos para regresar a casa. Decide ir a almorzar, pero sólo, sus amigos se han ido a sus casas. Luego de almorzar regresa a la base a sentarse en una de las bancas del aula hasta que sea la hora de estudiar.
Sentado menciona que los nuevos o recién llegados se duermen en clases por el cansancio del ejercicio físico, pero con el tiempo se acostumbran y podrán atender las clases. “Así era yo” expresa Andrés con una sonrisa al final de la frase. Las clases finalizan y todos desean llegar a sus casas para descansar.
Mientras Andrés regresa a casa este suspira y mirando a la ventana del bus menciona que debe esforzarse más para entrar a la escuela de policía sin ningún problema. Él explica que existen varios aspirantes y la escuela no tiene suficientes cupos para todos, “es un desafío entrar ...”.
Muchos jóvenes intentan entrar a estas escuelas según por los beneficios que estas ofrecen, pero no es sencillo entrar y hay algo en juego. Porque si no logran ingresar habrán desperdiciado tiempo y sobretodo dinero porque las escuelas que ofrecen este tipo de capacitación cobran al mes por alrededor de 120 dólares. Por otra parte, los padres deben tener cuidado al momento sugerir en que desean que sus hijos se conviertan porque ellos podrían sentirse presionados y elegir un futuro que no desean.
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