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Realizado por: JHONNY XAVIER SANGACHA SANGACHA

  • Foto del escritor: Quinto "B"
    Quinto "B"
  • 2 ago 2019
  • 4 Min. de lectura

Caminando sobre las faldas del volcán Cotopaxi.


Es un oscuro y frio amanecer donde cualquier persona prefería permanecer en cama y desear ver por su ventana un soleado amanecer, pero para un grupo especial de jóvenes no hay más opción que salir de sus camas y enfrentar este clima.

A las 4:45 de la mañana en Calderón ubicado al norte de Quito (Lugar) se levanta Andrés Valenzuela (Fuente 1) de su complacido sueño. “Hoy es el día…” menciona mientras se pone de pie y se alista para salir de casa.


En el sector de la Mena ubicada al sur de Quito tenemos a Joel Cepeda(Fuente2) que a las 6:00 de la mañana ha empezado hacer ejercicios de calentamiento. Como abdominales, flexiones de pecho, piernas, estiramientos de músculos y tendones. “Siempre debes prepara al cuerpo para cualquier actividad y más cuando sabes a qué lugar iras” pronuncia mientras realiza las flexiones de pecho.

Ha llegado la hora de salir de casa, el día se ha aclarado un poco y el frio ha empezado a disminuir. Andrés y Joel toman sus transportes para dirigirse a Special Force ahí los espera el inicio de una aventura que recordaran para toda su vida.


En frente de una imagen de Jesucristo se encuentra Javier Reinaldo Carrillo (Fuente 3), excombatiente de la brigada de fuerzas especiales N9 del Ecuador, agradeciendo por un día más de vida y que el día de hoy los acompañe y proteja a él y a su grupo de estudiantes. Que subirán a pie las faldas del volcán Cotopaxi hasta lo más alto posible de esta misma. Luego de agradecer Javier toma un baño de agua caliente luego fría porque según Javier esto ayuda al sistema nervioso, circulatorio e inmunológico. El cual comenta que esto lo aprendió cuanto aun ejercía su vida militar. Con un “¡siempre listo!” se despide de su familia sube a su automóvil y se dirige a Special Force.

Aproximadamente a las 8 de la mañana Andrés, Joel y el resto de estudiante de Special Force que forman un grupo de 18 personas. Y dirigidos por el sargento Carrillo realizan un pequeño trote por los alrededores de Special Force antes de subirse al bus que los llevara al Parque Nacional del Cotopaxi. Que según su página oficial: http://areasprotegidas.ambiente.gob.ec nos informa que el volcán tiene un rango altitudinal de 3.400 - 5.897 metros. Para ello los estudiantes de Special Force deben estar en muy buenas condiciones para subir a lo más alto del Volcán.


La unidad de trasporte ha llegado, todos los estudiantes se suben y toman asiento, el sargento Carrillo pasa lista para verificar que todos hayan subido y habiendo revisado la lista. Se ha confirmado que están listos para partir. Entre risas y música de genero nacional e internacional se acercan poco a poco a poco a su destino.

Ya son las 11:48 A.M. y a los lejos ya se puede ver el volcán Cotopaxi en todo su resplandor “es hora de alistarse” comenta uno de los estudiantes. Todos alistan sus mochilas llenas de bebida y alimentos para el viaje, pues subir a pie un volcán de tal magnitud no debe ser fácil y de seguro el hambre atacara a los estómagos del grupo… ¿oh usted que cree?

Después del viaje, un poco largo, los estudiantes por fin se encuentran en las faldas del volcán Cotopaxi (Lugar) y es hora de subir. Cada vez que se realiza un viaje fuera de la capital, como norma, se lleva “El Gran Banderín” que es la cara de Special Force. El Sargento Carrillo ha dado la orden de subir cada quien, por su cuenta, pero con la condición de no alejarse mucho del grupo.


Permitir subir las faldas del volcán Cotopaxi es una de las atracciones que ofrece el Parque Nacional Cotopaxi a los turistas. Es por eso que mientras el grupo de Special Force se encuentra con gente extranjera quienes preguntan: ¿Qué significa el uniforme y que hacen? Xavier Sánchez (Fuente 4), es uno de los estudiantes, responde: somos un grupo que entrena físicamente y que el día de hoy con la subida hacia el nevado del volcán comprobaremos cuanto hemos progresado en nuestro entrenamiento. Al escuchar esto los turistas felicitan a los jóvenes les desean los mejores ánimos y luego se despiden.

Mientras más el grupo avanza más frio empieza hacer y el viento empieza golpear con fuerza. Es difícil mantener de pie porque el piso es inestable por ser muy rocoso y seco. Se necesita del apoyo de uno o dos compañeros para no caerse.

Correr no parece ser una buena idea. El Sargento Carrillo vigila a sus estudiantes a cada momento para apoyarlos moralmente porque físicamente no puede hacerlo por ser una prueba de resistencia. Entre la neblina que presenta el volcán se observa la primera base para tomar un descanso. Los chicos se hidratan y comen algo ligero para seguir subiendo, ha termino el receso y es hora de subir.


Debido al esfuerzo y el apoyo de todo el grupo el frio parece no molestarlos. A pesar de estar cansados las risas actúan como un potenciador que les permite seguir subiendo. Como dice el refrán: “después del sacrificio viene la recompensa” por fin se logra ver el nevado del volcán. Los chicos se emocionan y recobran sus fuerzas, lo primero que hacen es tomarse selfies para poder enviciar a cualquiera que ellos estuvieron ahí. Deciden probar, por curiosidad, a que sabe el hielo de un volcán o que significa acostare en hielo o si aún es posible seguir subiendo aun más. Después de todos son unos jóvenes que están experimentando el mundo.


Después de haber cumplido con su propósito y de sentirse realizados como comenta el mismo grupo, es hora de bajar. Y ahora es más fácil para ellos, una vez realizado este viaje de retorno es hora de comer y de hidratarse. Después quienes se sienten agotados deciden tomar una siesta mientas el bus los lleva a casa. Y quienes aún tienen fuerzas deciden realizar un pequeño pero divertido baile.

Ya son las 18:00 P.M. el sargento y su grupo de estudiantes comentan que el viaje ha sido divertido y que esperan el próximo paseo. A lo que el sargento responde: el próximo “paseo” será una acampada por tres días en Moniluco. “Estaremos esperándolo” es la respuesta de los estudiantes. Luego de esta charla se retiran y todos vuelven a sus hogares.

Actividad física es sinónimo de salud, motivar a los jóvenes a realizar esta acción en grupo es una buena opción. Que permite la unión de varios individuos enseñándoles a compartir y convivir. Mediante el trabajo en equipo.

 
 
 

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