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Una semana para comprender la Comunicación Política Digital

  • Foto del escritor: Quinto "B"
    Quinto "B"
  • 20 jul 2019
  • 3 Min. de lectura

Por: Diego Álvarez


Educación


El taller se basaba en el personaje de una famosa serie de la plataforma Netflix. ‘Waldo’ era el nombre del personaje que ejemplificaba al Príncipe Posmoderno que Álvaro Cuadra postuló


Personaje de la serie 'Black Mirror'

En la víspera del nuevo hemisemestre, el clima de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador cambia gracias a la semana se talleres optativos. Los estudiantes aprovecharon para descansar al apuntarse con cualquier profesor que sea sinónimo de ‘vago’. Y el resto, o corre con mala suerte al quedarse sin cupos en la fiesta, o buscan aprovechar su tiempo en algún taller titulado con algún nombre presuntuoso o extravagante. En esta ocasión, me incluyo en estos últimos.

El sudor me acariciaba el rostro mientras conquistaba la cuesta de la calle Bolivia al entrar por la puerta principal de la Facultad. Miré el reloj con temor. Eran las 8h15, y el taller debía comenzar a las 8h00. A punto de desmayar, seguí el sonido de los pasos de la manada de atrasados que se confiaron en el primer día de talleres y subían por las escaleras a toda prisa. Para mi buena suerte, Álvaro Cuadra, profesor del taller Comunicación Política Digital, resultó ser un sujeto descomplicado y buena gente. Tenía un rostro bastante tosco, su cabello despintado por los años -que parecen ser muchos-, y un traje azul reluciente con la camisa entreabierta en el pecho. Las palabras que le dieron inicio al seminario fueron: “Vamos a comenzar a las 8h30. A veces el tráfico no me permite llegar a tiempo, y prefiero que no nos hagamos lio”. En ese momento, recordé el sabor del desayuno que no disfruté.


“Mi curso está inspirado en Waldo”, dijo ante quienes nos encontrábamos en la inopia. La pretensión de meternos en la cabeza un tema tan complicado parecía inocente: “Los muchachitos de ley ven Netflix; los muchachitos, capaz que ven Black Mirror”. Así pues, comenzó la semana y los temas fluían. Para mis panas el Juan y el Kevin, fue como tomarse un par de bielas; al principio, fresco, pero con el trabajo final, empiezas a marearte. Y también estuvieron los que pasaron toda la semana está en cualquier otro lugar que no sea en clases.


Si soy sincero, en ocasiones me daba la impresión de que apestaba a dinosaurio cuando hablaba de tecnología. Como buen presuntuoso con estudios de bachiller en informática, cuestioné hasta el más mínimo dato y teoría que se relacionara con lo virtual. Todas mis quejas se las tuvo que tragar mi compañera Samantha. Pero como si de un chirlazo se tratase, la clase del profe Cuadra me dejó sin palabras. “Esto no es una clase de informática”, repetía de vez en cuando.


Mi compañero Francisco Peralta y yo estábamos sorprendidos. Por primera vez, alguien en la Facultad hablaba de temas innovadores, y lo más importante, parecía que los comprendía. Que si la posverdad, que si la CMC (Comunicación Mediada por Computador), que si el enjambre digital; eran temas que relegaban el término ‘dinosaurio’ a todos los profesores de la Facultad que aun creían en que la política solo se ve desde la derecha o la izquierda. Por primera vez, un profesorucho de una Facultad sin relevancia para el mundo se atrevía a responderle a los grandes autores Nicolás Maquiavelo y Antonio Gramsci. La tesis de Cuadra radica en el surgimiento de un nuevo Príncipe que gobierna con algoritmos a un enjambre digital en una sociedad de hipercontrol, un avatar. Simplemente extraordinario.


El último día del taller, el profesor nos reunió para platicar sobre lo que aprendimos. Teníamos observaciones e inquietudes que por el corto tiempo del seminario no pudimos resolver. Y, como un gesto de aprecio por sus estudiantes, él reprodujo un audio del escritor Julio Cortázar, de quien presume haber sido amigo. Para finaliza, como si de un espectáculo se tratase, sonó una canción circense llamada La passerella d'addio, y presumió del plan para su próxima entrevista en algún medio de comunicación. La canción de circo, una nariz roja de payaso y su tan acostumbrado traje lo acompañarían la próxima vez en la que hable de Comunicación Política Digital.

“No hay que caer en la tecnofobia, ni en la tecnofilia” -Álvaro Cuadra
 
 
 

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