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¿Quién duerme con el loco?

  • Foto del escritor: Quinto "B"
    Quinto "B"
  • 20 jul 2019
  • 2 Min. de lectura

Por: Diego Álvarez


El ruido se puede escuchar hasta a 4 casas de distancia.


Los moradores creen que su adicción a las drogas provoca sus ataques de media noche.


Las paredes retumban como si estuviesen a punto de caerse. Ni una catástrofe natural ha provocado tal ruido y movimiento a lo largo del Bloque C de los conjuntos Terranova 3. Son las 02h34 de la madrugada de un lunes 29 de abril del 2019, y al parecer, el loco acaba de despertar. Los afortunados vecinos pierden el sueño con agruras provocadas por el inicio de semana.


-¡No! ¡Chucha madre! ¡Dejame! ¡Hijo de puta!


El Andrés Aguilar nos recuerda que sigue vivo todas las noches. En ocasiones, es juicioso y madrugador, recita su libreto -que por cierto, ya tiene muy bien establecido- desde las 22h00. Pero casi siempre se queda dormido, y comienza su jornada a partir de la 01h00. Hay días en los que su mamá siente la soledad en su monólogo y decide sumarse a la función.


- ¡Andrés! ¡Ya cálmate! ¡Basta! ¡Deja de romper las cosas!

-¡No! ¡Hijo de puta! ¡Cara de verga! ¡No!


Aun recuerdo cuando estudiábamos juntos en el colegio Técnico Vida Nueva. Usaba lentes, su cabello siempre estaba mojado en gel y peinado hacia atrás. Su ropa impecable, el perfecto nudo de su corbata, y su camisa planchada le daban ese aire de lo que en aquellos tiempos llamaríamos un “nerd”. Huí de ese colegio de mala muerte, y me perdí la historia que lo llevó su estado actual.


Entre nuestro panas del Vida Nueva se encontraba Anthony Peralta. A él me lo encontré un día en la Ecovía de Guamaní. La misma sonrisa burlona pero segura, su corte de Maluma, y su estilo rebelde seguían intactos. Me alegró verle. Él aprovechó la ocasión para recordar aquel oscuro periodo que provocó los delirios de cada madrugada. Desde los 15 años, comenzó a consumir drogas y a juntarse con personas “dañadas”. Se quedaba en supletorios, tenía broncas con las autoridades del colegio, y llegó a perder un año lectivo. Fue expulsado, y su madre tuvo que rogar por una oportunidad para que logre graduarse. La ultima vez que lo vio, recuerda que le pidió una moneda, el Peralta supuso que para el vicio.


Muchos vecinos del conjunto, entre los que se involucran mis padres y mi hermano, condenan a su padre por abandonar al chico, a su madre y a su hermano menor. Para ellos, esto le arruinó la vida. De vez en cuando, se lo puede ver en el parque del conjunto fumando cualquier cosa, cuando ese policía al que llama madre lo descuida. Los moradores han reclamado por el mal ejemplo que da al fumar en la zona que los niños usan para divertirse. Pero a él y a su madre, poco les importa. Ella no trabaja, cuida a sus hijos todo el día, todos los días. Y cuando pasa necesidades, nos visita para pedirnos unas monedas o un simple balde de agua.


Al final, el ECU 911 nos recomendó acudir al presidente del conjunto. Pero hasta la próxima asamblea de los vecinos del conjunto, tendremos que seguir durmiendo con el loco -si es que podemos-.

 
 
 

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