LO COMPRÓ, LO LLEVÓ, Y LUEGO NO LE GUSTÓ NO HAY CAMBIO SI LO ADQUIRIÓ CON LA “PROBADITA”
- Quinto "B"
- 21 jul 2019
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Por: Pilar Suárez
Sentada en una de las gradas que utiliza para alcanzar las prendas de vestir que se encuentran en lo más alto de las repisas de su local, Diana Acosta recuerda como fue un sábado de hace seis meses en que una cliente adquirió un atuendo y al siguiente día regresó para realizar un cambio porque ya no le gustó.
Sorprendida, quedó Diana cuando un domingo pasado las doce de la tarde llegó a su lugar de trabajo la misma chica que el dia anterior había adquirido varias prendas de vestir para decirle que la ropa adquirida ya no le gustaba y que exigía un cambio. Con toda la paciencia del mundo que caracteriza a Diana, explicó que dicho cambio no podía realizarlo ya que el día anterior al momento de atenderla, esta persona delgada, pequeña, y color de piel blanca, muy guapa como Diana supo describirla; probó las prendas de vestir que le ofreció entre de ellas estaba: blusas, pantalones, faldas, vestidos entre otras cosas.
Después de una hora que dicha cliente estuvo en este local, decidió llevarse una chaqueta, una blusa y un pantalón todo esto por un costo de $60. Diana menciona que después de la visita de esta chica su local quedó muy desorganizado, prendas por aquí y prendas por allá; en su rostro se notaba indignación mientras relataba lo que la cliente le había dicho al momento que llegó al sitio. “Que por favor le cambie, porque cuando llegó a la casa no le gustó”, fueron las palabras de dicha cliente que por medio del relato de Diana pude conocer; en el tono de voz que utiliza la señorita Acosta se puede notar la irritación que le causó ya que el día anterior puso su local como nido de pájaro para complacer a la cliente.
Armó un escándalo para obligar a la señorita Acosta a realizar la devolución del dinero o el cambio de las prendas de vestir, pero como Diana menciona “cuando se van probando y uno tiene la paciencia, se les indica una cosa y otra cosa y otra cosa luego que venga y diga que en la casa ya no le gustó ya no es mi culpa y entonces yo ya no le cambié porque no puedo”; fueron las palabras dichas por Diana en su relato.
La reacción de la cliente fue agresiva como cuando arrancan un pelo a un gato, ya que no conforme con la explicación brindada por la propietaria del local, llamó a los policías, pero nada podían hacer ellos en un asunto que no les compete, pero Diana estaba tranquila porque ella sabía que no había hecho nada malo, con la presencia de varias personas entre ellas su madre, su hermana, su padre, su tío, una empleada tiempo completo, una de fines de semana, y sus compañeros de los otros locales; la cliente amenazaba con denunciarla mientras su comportamiento se tornaba grosero lo cual la llevó a lanzar la funda que contenía la ropa en el suelo y marcharse.
Diana levantó la funda que yacía en el piso y decidió guardarla, después de una hora regresó la chica que minutos antes estaba enfurecida por lo acontecido para reclamar el producto que ella mismo había lanzado como un traste viejo, para lo cual Diana no fue muy amable tampoco, pero si lo devolvió.
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