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La Nación de la Nutrición

  • Foto del escritor: Quinto "B"
    Quinto "B"
  • 25 jul 2019
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 25 jul 2019

Por: Bryan Ayala


Sumario: Un negocio "multinivel" que le ha cambiado la vida a muchas personas, pasando de ejercer cualquier profesión a volverse expertos en nutrición y sobretodo, darle un giro completo a su modo de vida.


Ciudad de Quito, avenida Orellana, sol radiante pues son aproximadamente las 10 de la mañana del 06 de Mayo del 2017. Me dispongo a bajar del taxi que ha parqueado al frente del lujoso Hotel Marriot en compañía de mi madre.


-“Párate recto y no te olvides de saludar.” Me dice. Esta es la advertencia oral de que ya estamos pisando terreno lujoso y diferente del habitual.


Entramos por la puerta principal y bajamos las escaleras puesto que el guardia nos ha señalado con su mano derecha y el guante blanco que está en ella, la dirección a tomar para llegar a la magna sala de eventos de dicho establecimiento.

Entre un piso alfombrado y paredes de estilo colonial, parecería ser que me pasé por un portal del tiempo directo a 1845, pero no, en realidad el supuesto portal es un grueso inflable en forma de arco y de color verde con la leyenda “Bienvenidos” y abajo una frase que vengo llevando en la mente desde hace más de 5 años: “Nutrición para una vida mejor”.


Vienen a mi memoria en el transcurso de microsegundos que conlleva mi llegada, las veces que este panorama se repite y también la expectativa de qué es lo que hará de esta Extravaganza diferente y también lo qué la hará semejante a los demás. Un hombre joven que usa un smoking, zapatos ya no tan brillantes por tanto caminar, de aspecto sobrio y elegante al cual no se le sale ningún cabello despeinado es quien nos permite ingresar tras preguntar nuestros nombres y escribirlos en la hoja de invitados. Nos sentamos en los lugares que amigos de mi madre que llegaron temprano habían apartado para nosotros, amigos a los que ella llama sus “hermanos en el negocio”.


Y es que puede resultar una manera cariñosa de llamarlos, pero de hecho no es nada descabellada. Cada uno forma parte de un sistema el cual es liderado por un trabajador de trayectoria en Herbalife, que ejerce las veces de padre que educa a sus hijos con su experiencia y conocimiento.


Todos aquí crecen y se multiplican a diario como una gran familia de antaño. Cada uno con sus respectivos padres, tíos, abuelos, en fin, un pacto filial de labores mas no de sangre, salvo excepciones.


Ante el ágora de mesas y sillas finas se encuentra un escenario moderno, con equipos de alta gama y en donde periódicamente estará un expositor que, entre otras cosas, hablará con un agudo sentido de la palabra mencionando las mismas temáticas que los otros ponentes: quién era antes de conocer Herbalife, qué beneficios ha recibido consumiendo los productos de dicha marca y, lo más importante, cómo es que la vida lo trajo a hacer lo que realiza en este preciso instante. Algo así como un testimonio propio de un creyente en una iglesia o de un ex adicto en una sala de ayuda para curar su problema con las drogas. Con la diferencia de que ellos no hablan de una influencia religiosa ni de un pasado con estupefacientes.


Mientras el para nada desaliñado ponente ejecuta su discurso, la multitud lo escucha atento y de vez en cuando interactúa con él, ya sea aclamándolo o para repetir alguna frase que él les pidió que lo hagan.


Ya estando en mi lugar, destaco detenidamente los elementos que asemejan a cada miembro del ágora: Ropa semiformal, cuaderno de apuntes, sueños por cumplir y, por supuesto, el vaso que contiene algo de Herbalife en su interior y que cada mesero se encuentra sirviendo a los asistentes. Eso es un símbolo tangible de la cortesía que profesan los socios de la empresa, alimentar a los presentes con lo que esta oferta, a veces gratuitamente aunque otras veces no. Me sirven mi vaso y veo dentro de él un preparado de color rosa que tiene algo de granola y semillas con un trozo de fresa añadido encima. Posee un aroma atractivo el cual percibo apenas lo sostengo en mi mano y, tras probarlo, constato que es del mismo sabor que el de la fruta que lo acompaña. Lo admito, su dulce consistencia es bastante buena, casi tanto como los componentes que el expositor nos decía que la bebida tiene.


Herbalife es una empresa multinivel que nació en 1980 de la mano de su fundador, el californiano Mark Hughes. En su portal web destinado para información y atención al cliente en Ecuador, esta entidad explica que su presencia en más de 90 países ha servido para que sus clientes obtengan “resultados transformadores junto a un estilo de vida activo y saludable”. Para conseguir este resultado y extenderse sobre el planeta, su método de trabajo consiste en capacitar a quienes llegan voluntariamente a sus filas y convertirlos en distribuidores independientes del producto, quienes son instruidos constantemente en técnicas de marketing y emprendimiento para así lograr mejores resultados.


Los distribuidores de Herbalife no son obligados, pero sí son persuadidos para asistir a los magnos eventos que se realizan en lugares lujosos como hoteles y centros de exposiciones bajo el nombre de “Extravaganza”, “Gira de Clubes”, o “Fin de semana de Liderazgo”, dependiendo del tema a tratar. En estos eventos, imparten charlas no solo los distribuidores como los ya antes mencionados, sino otros exponentes de la empresa de altísimo nivel entre los que se destacan doctores y científicos de reconocimiento mundial e incluso, varios premios Nobel de medicina. Por supuesto, ellos son los miembros insignes que han elaborado los productos de la compañía y, lógicamente cada que pueden, quienes trabajan para la corporación se jactan de las habilidades de quienes han creado aquello que ellos comen y venden.


Los productos de la empresa se dividen en dos clases: Nutrición interna y externa. En el primer grupo se encuentra principalmente su batido, aloe y té herbal. Algunos otros son: colágeno, calcio, proteína y vitaminas. Estos productos son ofrecidos al público en forma de polvo a excepción de las barras energéticas. De la segunda clasificación se desprenden una serie de cremas y lociones tanto de uso facial como de uso corporal conocido como el sistema “NouriFusion” el cual también abarca shampoos, jabones y mascarillas.

Mientras escribo esto último exactamente 2 años después de mi última Extravaganza, vienen a mi mente las innumerables fragancias y sabores de los productos que he tenido la suerte de degustar a lo largo del tiempo que mi madre forma parte de la empresa ya que ella, en su entrega laboral y sentimental a esta, siempre llega a casa con el más nuevo producto que su compañía acaba de lanzar al mercado, con la intención de que sus conocidos opinemos acerca de él.


-Yo fui vendedora e impulsadora de muchas empresas privadas, y lo único que conseguí fue pensar con mente de tener que servir a los demás y no emprender.


Me cuenta además que Herbalife fue la luz al final de un túnel lleno de explotación laboral y tercerizaciones.


-Ví un aviso que decía que buscaban gente en una empresa para trabajar medio tiempo, me interesó por la salud y el poder compartir con los demás, además he conseguido ingresos personales.


Y mientras la escucho yo puedo decir que de esos ingresos personales he podido comer y vestirme como por varios meses.


El padre de mi madre, haciendo referencia a la relación filial antes mencionada, me entretiene con su particular manera de hablar de varias cosas mientras gesticula en los momentos que habla enfáticamente gracias a Herbalife. Con una bata y una sonrisa alegre recibe a sus clientes que acuden a él ya sea por alguna inquietud o en busca de los beneficios de los productos.


Desde 1999, Carlos Jaramillo lleva haciendo el negocio mientras ejerce su profesión como doctor en Naturalopatía.


-Yo fui de los afectados por el feriado bancario, y al dejar de venir pacientes me quedé sin ingresos. Por lo que ví en Herbalife una alternativa para sostenerme ante la crisis.

Afortunadamente no tuve que dejar mi profesión como otras personas si tuvieron que hacerlo. Al año 2003 ya estaba recibiendo mi primer cheque de 1000 dólares para después subir de clasificación. En esta escalera de rangos logré un bono extra de 3000 dólares, que para el 2006 fue de 4000 y en solo unos cuantos meses logré doblar esa cantidad.


-¿De qué manera ha influenciado en su vida todo este éxito en la empresa? Le pregunto.


Inspirado, me dice: - Mejoré como ser humano. El sistema del mundo actual está diseñado para que trabajes toda la vida, y eso es muy injusto porque estás buscando dinero y no la satisfacción humana o espiritual.


Tras un té de amabilidad en su oficina me traslado al sur de la ciudad, específicamente la tribuna del sur, donde Mariuxi Mendoza ofrece las cremas gringas a sus conocidas en la comunidad.

-Le dije a una amiga que yo no podía seguir sin ver a mis hijas gran parte del día. Ella me dijo que si quería podría ser mi propia jefa y acepté.


-¿Y eso es lo que más te gusta de Herbalife? -Le digo.


-Eso y el gusto de poder sentirme sana después de haber bajado unas libras de más.


Reímos hasta que ella llega a su bus al que se sube presurosamente.

Llegué a mi casa con cansancio pero con la dicha del trabajo hecho. Tras hacerme un café y organizar las ideas para redactar esto texto que ahora usted está leyendo, viene a mi mente la imagen que ví en la Extravaganza. Era la de de un grupo de personas específicamente adultos mayores antes desconocidos, pero ahora con el título de hermanos, bailando como si fueran quinceañeros y bebiendo aloe como si fuera el elixir de la vida.

Y es que en efecto es el elixir de su vida.

Polvos dentro de frascos plásticos que les han terminado trayendo a cambio fajos de dinero. Sustancias químicas que aparte de devolverles salud, les han

restaurado sus ganas de trabajar, de vivir.


 
 
 

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