El Lado Oscuro de la Web
- Quinto "B"
- 25 jul 2019
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Actualizado: 25 jul 2019
Por: Bryan Ayala
Sumario: ¿De verdad usted ha visitado toda la internet? ¿Está seguro de que no le falta nada más por ver?. Internet es muchas veces comparado con un iceberg, donde la punta que se puede ver es el contenido público, y la gigante masa helada de abajo es aquello que no se quiere dejar mostrar al mundo fácilmente, las razones para esto último sobran. La siguiente es una mirada al gigantesco abismo que es la “Deep Web”.
Fruto de la globalización, fenómeno analizado por el académico John Thompson, la internet es un avance que transformó al mundo. Con su famosísima “Teoría del fan”, estaría más que de acuerdo poniendo de ejemplo el tema de este reportaje, pues su tesis se basa en que las masas sigue ídolos, en este caso el ídolo tiene cables y circuitos. En 1983 “Arphanet”, el abuelo de la World Wide Web (www), se consolidó y desde entonces la comunicación se facilitó significativamente, a tal punto que con solo presionar una tecla podemos darle la vuelta a la Tierra.
En estos tiempos donde existen más máquinas que seres humanos, es imperante mencionar que gran parte de lo que hacemos y cómo pensamos esta reflejada en alguna parte de la gran nube de información existente es ese universo virtual llamado Internet. Si como tal este último dato no sirvió para llamar su atención amable lector, quizá si lo sea el hecho vital de que todas aquellas páginas que usted seguramente visita a través de un dispositivo como Facebook o Youtube son apenas el 2% de lo que se conoce como internet. El otro 98% es lo misterioso, lo “profundo”, y aunque en ese porcentaje inicial hay bastante información, ¿Qué tanto se guardará entonces en ese último? ¿Qué es la Deep Web?.
“Homo Deus” es el título del libro por el cual Juval Harari nos expresa que el “Hombre Dios” es legítimo sucesor del Homo sapiens, puesto que este “evolucionado” homínido ha reformulado su vida en base a la tecnología. En su texto sostiene que la visión de que ese supuesto “futuro remoto” en donde seamos uno con las máquinas ha dejado de ser lejano y lo vivimos actualmente. De cierta forma esto no es tan loco de sostener, sino, que lance la primera piedra el que diga que nunca ha compartido siquiera un dato personal en la web.
Raymond Williams pensaba en los avances de la tecnología y los diferentes usos que le otorgáramos, como los fines educativos. Pero el hombre rebasó por lejos esa línea, dándole eso y más. Actualmente escuchar frases como: “Los políticos roban demasiado”; “El clima está cambiando mucho”; “En internet hay absolutamente de todo” es muy común. Y sí, todas estas contienen una carga de verdad, pero sucede que quien menciona sobretodo esta última no está realmente consciente de la potencia de sus palabras.
Cuando abrimos nuestro perfil en una red social, miramos un video, enviamos un mensaje a un ser querido o jugamos un videojuego creemos que eso es todo lo que la internet tiene para mostrar, pero resulta que caer en eso es una absoluta falacia. Internet se divide en dos: la superficial o Surface web abarca redes sociales, sitios de noticias, juegos, películas. Y la “profunda” o Deep Web donde se puede encontrar desde teorías de conspiración y libros prohibidos hasta sitios que ofertan drogas, armas, órganos animales y humanos, servicios de sicariato, tráfico de personas y pornografía infantil.
Washington Enríquez, ingeniero en sistemas que labora en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central, me cuenta:
- En la Deep Web puedes encontrar todo lo que se te ocurra en la cabeza... -Reímos un momento.
- ¿Y cómo puedo entrar? - Le pregunto, y tras un leve suspiro me contesta:
- Debes usar navegadores que no dejen huella y que no te presentan restricciones dentro de la red, porque el principal problema es que los navegadores comunes no brindan anonimato y al entrar en la Deep Web te pueden rastrear.
Andrea Ulloa, estudiante de la misma rama de ingeniería que mi anterior fuente, comenta que la navegación adecuada en la llamada “Dark Web” debe ser siempre por un navegador que oculte la dirección IP del usuario. Una vez hecho eso recomienda también no descargar nada, pues es altamente probable que nos llevemos la ingrata sorpresa de ese lugar, como un virus que le dé a dispositivo del visitante una muerte instantánea. Entrar a la Deep Web no es ningún juego.

Sin ir muy lejos acudí a uno de mis mejores amigos, Kevin Pacheco. Estando en su oficina, me recuerda que desde el instante en el que comenzamos a navegar hay que estar conscientes de que, junto a nosotros, puede haber pedófilos, asesinos o hackers al acecho esperando robar hasta el último detalle de nuestra información personal. O peor aún, ser confundido por la policía cibernética tras haber ingresado a un sitio de contenido polémico. El catedrático Gullermo Maci indica que el actor llega a ser tal que ya no vive para ser la máscara sino que la máscara lo domina a él.
Esto nos ayuda a entender de alguna manera la perturbadora psicología que hay detrás de tantos criminales en la internet profunda. Ellos, mientras están en línea usan esas metafóricas “máscaras” que controla absolutamente sus acciones, pero al estar junto a la sociedad se unen sin mayor dificultad. Llegamos señores, lo hicimos. Oficialmente llegamos al día en el que ya no existen barreras morales ni físicas para compartir información, el “enjambre” en palabras del gran profesor Byung Chul Han.
Hay una palabra que se repite mucho en mis entrevistados a la hora de hablar de la Deep Web, y esa es: “herramienta”. Como todo en la vida una herramienta facilita el acceso a algo, descomplica y hasta ayuda. La Internet profunda es bastante similar. Si no fuera por ella, el mundo no se hubiera enterado de los oscuros secretos gubernamentales, por ejemplo. La Deep Web es una llave que es entregada al internauta, y será él quien decida qué puertas abrir.
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