El estrés consume a los estudiantes universitarios
- Quinto "B"
- 21 jul 2019
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Redacción: Juan Baldeón
Los estudiantes universitarios son víctimas de un silencioso enemigo, el “Síndrome del quemado”. Semestralmente, las aulas universitarias se convierten en fuente de esta patología asociada al estrés y que está atribuida a la sobrecarga académica.
La Universidad Central del Ecuador (UCE), institución pública dedicada a la educación superior, abre sus puertas a 35872 estudiantes cada semestre. Durante las primeras semanas de actividad académica, las aulas y los espacios verdes se llenan de alegría y se respira el ánimo de jóvenes dispuestos a rendir académicamente. No obstante, con el pasar de las semanas, los estudiantes universitarios son víctimas de cuadros clínicos asociados al estrés y al desgaste ocupacional. Aquí se ofrece una breve aproximación a esta silenciosa patología que cobra sus víctimas semestralmente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo especializado en gestionar políticas de prevención e intervención en salud a nivel mundial, realiza, anualmente, una Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). En el último documento, redactado en el 2018, la OMS tipifica con el código QD85 al “Síndrome del desgaste ocupacional”. Este cuadro clínico está directamente asociado al estrés laboral.
Según el Diario El País, en la próxima CIE-11, que entrará en vigor en el 2022, este síndrome será reemplazado por el “Síndrome del quemado” o “Síndrome del burnout”. Esta nueva categoría ya no se limita sólo al agotamiento y al estrés laboral, sino que, gracias a aportes psicológicos y filosóficos, propone una expansión de esta patología a todos los ámbitos de la vida, incluido, lógicamente, el campo educativo.
Según los estudios de Caldera y Martínez (2007), psicólogos clínicos de México, “uno de cada cuatro individuos sufre de algún problema grave de estrés”. Lógicamente, esta cifra no excluye a los estudiantes universitarios. Así, bajo este panorama, el estrés aparece como un fenómeno típico de la modernidad, de la vida urbana y del ambiente académico.
El “Síndrome del quemado”, según la médico general Gabriela Astudillo, es “un padecimiento que se produce como respuesta a presiones prolongadas que una persona sufre ante factores estresantes emocionales e interpersonales relacionados con la vida cotidiana”. Este síndrome es común, según Astudillo, en personas con trabajos de oficina o en estudiantes universitarios.
Por su parte, Elizabeth Reinoso, quien actualmente es una doctora profesional, publicó en el 2017 una investigación sobre el estrés que padecían los estudiantes de 5to semestre de la Facultad de Odontología de la UCE. La investigación de Reinoso tomó una muestra de 150 estudiantes y “al analizar los resultados del cuestionario, se determinó que el 100% de los encuestados afirmó haber presentado un cuadro de estrés durante el periodo académico” . Estos alarmantes resultados, evidenciados en el cuadro adjunto, indican que la universidad está enfermando a sus estudiantes.
En 1999, el psicólogo educativo Miguel Muñoz ya advirtió el problema del estrés en los estudiantes universitarios. Su investigación fue realizada sobre 270 alumnos del tercer curso de la Facultad de Psicología de Sevilla. Según Muñoz, los jóvenes universitarios padecen este trastorno por las siguientes causas: “problemas de adaptación al mundo universitario, la sobrecarga de su rol de alumno y la ambigüedad acerca de lo que se demanda y espera de él”. Estos elementos están plenamente vigentes en el caso de los estudiantes de la UCE.
Lesly Fernández, estudiante de 5to semestre de la Facultad de Comunicación Social (Facso), comenta que hace pocas semanas sufrió una neuritis, es decir, una inflamación del nervio y los músculos cercanos al pecho. Lesly Fernández cometa “tuve un cuadro agudo de neuritis, los médicos me explicaron que se debía a importantes cantidades de estrés acumulado” . Así, Lesly, apenas con 21 años de edad, es una víctima del temible “Síndrome del quemado”.
Así como Lesly, hay otros estudiantes que padecen patologías asociadas al estrés. Ese es el caso de Juan Baldeón, estudiante de 5to semestre de la Facso, quien, apenas en el primer año de universidad, sufrió un cuadro de vitíligo o despigmentación de la piel. Según él comenta, “esta enfermedad se basa en una predisposición genética, pero el desencadenante fundamental es el estrés. Yo viví muy estresado mis primeros meses en la Facultad”.
Evidentemente, el estrés es un catalizador de patologías que afectan a los estudiantes universitarios. Por ello, es importante que, tras la identificación del problema, se tomen medidas para el control de este silencioso enemigo que anida en las aulas universitarias. Los estudiantes y profesores podrían beneficiarse de programas lúdicos y de espacios de distensión. Sólo así, el entorno permitiría un sano rendimiento académico y la consolidación de amigables esferas educativas.
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