Crónica: Freddy Quintanilla
- Quinto "B"
- 29 jul 2019
- 3 Min. de lectura
Superó el siglo de Vida
EL ÚLTIMO ADIÓS A UN PADRE
En el campo santo “Jardines del Valle” se estableció la última morada de Ángel Polivio, sus familiares cuentan cómo vivieron la partida del pilar de la familia.
Ciento tres años dedicó a cuidar, enseñar y trabajar. Su familia siempre estuvo primero, Riobamba lo vio nacer y Quito lo vio morir. Lágrimas y gritos se escucharon por su partida. No quiso fallecer en un hospital, prefirió la casa de un hijo y el calor familiar.
Domingo 3 de enero de 2016. La noticia llegó por la mañana. “Su papá se está acabando”, un grito doloroso se escuchó en la casa de Carmen Sampedro, una de las hijas de “papá Polivio” como le decían a Ángel Polivio Sampedro Valdivieso. Eran las seis de la mañana cuando Carmen recibió la penosa noticia. Levantó a su hijo, el llanto en su casa empezó a escucharse. Se alistaron de inmediato, tenían que dirigirse a la casa de su hermano mayor “César Sampedro”, donde se encontraba su padre.
Angélica Sampedro, hija de “papá Polivio”, recuerda con dolor y nostalgia, sus ojos se llenan de lágrimas al relatar como recibió la noticia de la muerte de su padre. Su hermano César Sampedro fue quién le dio la fatídica información, le confirmó que su padre expiraba. La llamó al teléfono de su casa, al escuchar las palabras de su hermano no supo cómo reaccionar solo pensó. “Me quedé huérfana” y lo repetía sin cesar, en un momento paró, regresó la mirada a su familia. Sus hijas le dijeron: “mami tenía que llegar el día, el abuelito no merece sufrir la edad que él tiene es avanzada y Dios se acordó de él”. Asegura que para un hijo es difícil resignarse ante la pérdida de un padre, más cuando llega a la edad de ciento tres años. Angélica es una mujer de estatura media, tiene sesenta años, contextura media, trae puesta un gorro de lana, tiene la mirada cabizbaja. Una señora de casa.
El día que fui a la casa a Angélica Sampedro, quien a sus sesenta años, tenía arrugas marcadas en su rostro, me abrió las puertas de su casa, al recordar a su padre se pude notar la tristeza que tiene ante este suceso.
Andrea Vargas, nieta de “papá Polivio” recuerda que al llegar a la casa de su tío César, observó a toda su familia con lágrimas de dolor. Fue el momento más difícil para ella, ya que vio el cuerpo de su abuelito sin vida. Recuerda que el esposo de su prima firmo el acta de defunción.
Valeria Seis nieta de Ángel Polivio Sampedro, cuenta el momento en el cual el cuerpo de su abuelito fue trasladado de la casa de su tío hacia la funeraria “Casa Jirón” Sus tíos lo bajaron por las gradas, lo subieron en la carroza funeraria. El dolor era evidente, el sabor amargo se sentía en los labios, los ojos hinchados por las lágrimas derramadas. Todos sus familiares fueron es sus respectivos vehículos atrás de la carroza, el reloj marcaba las tres de la tarde. Para esa hora la noticia se había disperso por todos los lugares. Los familiares que vivían en Riobamba de donde era oriundo Ángel Polivio Sampedro, confirmaban que ya estaban en camino para darle el último adiós.
Fernando Albán, cuenta que su abuelito era un hombre trabajador, responsable, honesto y con un carácter fuerte. ÉL vivió sus primeros años de vida en Riobamba en la casa de “papá Pulli” como le decía de cariño, recuerda con nostalgia que cada carnaval siempre mataba un cerdo para hacer fritada y compartir con toda la familia. Lo que se le viene a la mente era que su abuelito, solía cortar el cuero del cerdo para que coman todos sus nietos.
Rafal Sampedro cuenta: llegó la noche, la sala de velación estaba repleta, la misa empezó, el reloj seguía su curso, el olor a café se percibía claramente. El reloj marcó las once de la noche, los acompañantes empezaron a retirarse, tenían que retomar fuerzas para el día siguiente en el traslado. Al día siguiente a las doce la misa de despedida empezó, sus familiares se acercaban a la caja la tocaban, se despedían del pilar de la familia Sampedro Valdivieso.
Con el fallecimiento de Ángel Polivio Sampedro, queda una huella indeleble no solo en sus familiares y amigos, sino también en los lugares por los que recorrió. Lucho hasta el último momento de vida. Su corazón perdió la batalla. Dejó un legado honroso.
Ángel Polivio Sampedro Valdivieso, falleció a la edad de 103 años a causa de una insuficiencia cardio respiratoria. Estuvo hospitalizado durante dos meses, sobrevivió a dos infartos en el hospital. Salió del hospital y a los tres meses falleció en la casa de su hijo.
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