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¡Aproveche esta ganga!

  • Foto del escritor: Quinto "B"
    Quinto "B"
  • 20 jul 2019
  • 4 Min. de lectura

Por: Kevin Calderón.

Adquirir productos informáticos puede ser asequible si se sabe dónde buscar.


En esta contraste de precios se encuentra Carlos Santacruz y su hermano, buscando obtener la mejor oferta y cuestionándose por la razón de la significativa diferencia de precios entre diferentes establecimientos.


Centro Comercial El Espiral. Centro norte de Quito. (Av. Amazonas)


Mes de marzo del 2019, época de clases tanto en colegios como universidades, por lo tanto, es factible encontrar buenas ofertas en productos informáticos como las computadoras portátiles o laptops, tan útiles para la vida del estudiante. Con esta perspectiva, Carlos Santacruz, un estudiante de Tercero de Bachillerato a meses de graduarse, andaba deseoso junto a su hermano (mi persona) por encontrar una jugosa oferta en cuanto a laptops se refiere. Pero hay que destacar que Carlos es un muchacho exigente, pues como me mencionó buscaba una computadora específica: “un procesador Intel Core i5 con 1TB de memoria, 4 GB de RAM y sistema informático Windows 10 a un precio de 680usd.”

Siempre es bueno escuchar consejos y la primera recomendación recibida fue de una vecina de Carcelén, Ana Cajas, una joven universitaria de estatura media, tez morena, cabello negro, ojos cafés oscuros y que derrama alegría con su gran sonrisa. Tras preguntarle, ella recomendó: “Verás, yo vivo por Carcelén, entonces por el norte yo conozco un local en El Espiral o también pasando la Colón hay buenos locales”; entonces me interesé por un precio concreto por lo que respondió: “Unos seiscientos o quinientos cincuenta dólares.”


Recibí otro consejo de una amiga llamada Shirley Santamaría, joven universitaria con tez trigeña que le ofrece ciertos “aires manabas”, quien por su 19 cumpleaños se compró una computadora, también en El Espiral: “El primero de Mayo cumplí 19 años y conseguí una computadora en El Espiral por 600usd.”


Debía hacer el ejercicio de contraste pues todo aquello que me mencionaban mis amigas, ¡tenía buena pinta! Debía probar el amargo sabor de un precio “inaccesible” para contrastarlo con el dulce aroma de una oferta, que te atrae como si de una hipnotizaste fragancia se tratara.


Entonces, la tarde del 7 de mayo me dirigí hacia un local de Point Credit ubicado en la Avenida de la Prensa porque me quedaba cerca de mi vivienda. Locales de ese tipo abundan tanto en centro comerciales como en barrios populares. Entonces no fue difícil encontrarlo, se trataba de un local de paredes amarillas y dos letreros gigantes. El primero se encontraba en la parte superior donde se podía leer el logo “Point”. En el segundo, con dimensiones menores respecto al primero, se podía leer los indicios de que estuvo escrito “Crédito directo”, pues las marcas de la letra dejaban una leve huella en la superficie como si hace un tiempo se hubieran desprendido consecuencia de un incorrecto mantenimiento, y a la derecha, en letras grandes: “Sin entrada” y “Sin garante”. Dentro del local me atendió un empleado que vestía el uniforme del negocio. A continuación, cuando se disponía a mostrarme computadoras, se podía apreciar la computador cuidadosamente decorada con un lazo de regalo color rosado (creando un imaginario de que el precio al que venden los productos, prácticamente están “regalados”) y poseía sus seguridades para evitar que cualquier transeúnte pudiera sustraer fácilmente el objeto. “Buenas tardes, estoy buscando una computadora Core i5”, pregunté. ¿De contado o crédito? - Me contestó. Entonces me mostró una computadora en 950, 88usd. Para lo que añadió: “A esta le hice el descuento porque lo normal es que esté en 1111usd”.- Me intentaba convencer tras haber dicho en un primer instante el precio de 950usd. ¡Qué precio más asequible!, pensé en ese instante. Entonces, este juego con los precios responde a una estrategia para, efectivamente, convencer al cliente de que compre, por eso algo no “olía bien”.


Al siguiente día, miércoles 8 de mayo, me dirigí hacia aquel famoso centro comercial que mis dos amigas me habían comentado, el C.C. El Espiral. Era un edificio ubicado en la Av. Amazonas, que bien podría datar de los años 80 debido a la estética de su construcción y al desgaste de su pintura, la cual se podía intuir que le habían aplicado unas cuatro o cinco capas de pintura durante unos treinta años, si acariciaba su superficie. Como su nombre expone, efectivamente, el interior era una espiral por lo que debía recorrer sus largos pasillos que describían un movimiento circular “interminable” hasta encontrar un local que pareciera idóneo para encontrar buenos precios. Allí encontré una ganga al escuchar estas palabras del vendedor: “Tengo una HP AMD9 por 500usd”, ese precio me convenció al instante.


¡Tremendo contraste de precios entre ambos negocios! La pregunta era: ¿por qué esa notable diferencia?


Para obtener respuestas conté con la ayuda de Daniel Buestán, un agente aeroportuario del Aeropuerto de Quito, que me explicó que muchas de las importaciones que llegan al país proceden de México, por lo que los precios tienen esa tendencia a reducirse para buscar ser competitivos. Por el contrario, si compramos productos procedentes de EEUU la diferencia se ve reflejada, lógicamente, en el precio…


La importancia de saber manejar información y poder hacer uso de ella para ejercer contrastes tiene como consecuencia encontrar el mismo producto a precios significativamente diferentes. Esta actitud puede ser introducida en lo que se denomina como cultura de consumo, la cual permite que un consumidor controle sus emociones a la hora de realizar transacciones y aprenda a elegir la mejor oferta.


“Somos los número uno en comprarle a México y a la China.”

Daniel Buestán, agente aeroportuario.



Computadora HP AMD 9 (procesador parecido al Core i5) con un precio de 500usd, en un local de El Espiral.

 
 
 

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